Enfermedad maníaco depresiva: llegar a los extremos

Enfermedad maníaco-depresiva

Existe una tendencia a idealizar el trastorno maníaco-depresivo.  Muchos artistas, músicos y escritores han sufrido sus cambios de humor.  Lea aquí información sobre los extremos del trastorno bipolar.Existe una tendencia a idealizar el trastorno maniaco-depresivo. Muchos artistas, músicos y escritores han sufrido sus cambios de humor. Pero en verdad, esta enfermedad arruina muchas vidas y, si no se trata, la enfermedad conduce al suicidio en aproximadamente el 20 por ciento de los casos. La enfermedad maníaco-depresiva, también conocida como trastorno bipolar, una enfermedad cerebral grave que causa cambios extremos en el estado de ánimo, la energía y el funcionamiento, afecta aproximadamente a 2,3 millones de estadounidenses adultos, alrededor del uno por ciento de la población. Los hombres y las mujeres tienen la misma probabilidad de desarrollar esta enfermedad incapacitante. A diferencia de los estados de ánimo normales de felicidad y tristeza, los síntomas del trastorno maníaco-depresivo pueden ser graves y poner en peligro la vida. La enfermedad maníaco-depresiva generalmente surge en la adolescencia o en la edad adulta temprana y continúa brotando a lo largo de la vida, interrumpiendo o destruyendo el trabajo, la escuela, la familia y la vida social. La enfermedad maníaco-depresiva se caracteriza por síntomas que se dividen en varias categorías principales:

Depresión: Los síntomas incluyen un estado de ánimo triste persistente; pérdida de interés o placer en actividades que antes disfrutaba; cambio significativo en el apetito o el peso corporal; dificultad para dormir o quedarse dormido; ralentización física o agitación; pérdida de energía; sentimientos de inutilidad o culpa inapropiada; dificultad para pensar o concentrarse; y pensamientos recurrentes de muerte o suicidio.

Manía: Estado de ánimo anormal y persistentemente elevado (alto) o irritabilidad acompañado de al menos tres de los siguientes síntomas: autoestima excesivamente inflada; disminución de la necesidad de dormir; aumento de la locuacidad; pensamientos acelerados; distracción; mayor actividad dirigida a objetivos, como ir de compras; agitación física; y participación excesiva en conductas o actividades de riesgo.

Psicosis: La depresión severa o la manía pueden ir acompañadas de períodos de psicosis. Los síntomas psicóticos incluyen: alucinaciones (escuchar, ver o sentir la presencia de estímulos que no existen) y delirios (creencias personales falsas que no están sujetas a razón o evidencia contradictoria y no se explican por los conceptos culturales de una persona). Los síntomas psicóticos asociados con el trastorno maníaco-depresivo suelen reflejar el estado de ánimo extremo en ese momento.

Estado «mixto»: Los síntomas de manía y depresión están presentes al mismo tiempo. El cuadro sintomático incluye con frecuencia agitación, problemas para dormir, cambios significativos en el apetito, psicosis y pensamientos suicidas. El estado de ánimo deprimido acompaña a la activación maníaca.

Los síntomas de manía, depresión o estado mixto aparecen en episodios o períodos de tiempo distintos, que suelen repetirse y volverse más frecuentes a lo largo de la vida. Estos episodios, especialmente en las primeras etapas del curso de la enfermedad, están separados por períodos de bienestar durante los cuales una persona sufre pocos o ningún síntoma. Cuando ocurren cuatro o más episodios de enfermedad en un período de 12 meses, se dice que la persona tiene un trastorno maníaco-depresivo con ciclos rápidos. El trastorno maníaco-depresivo a menudo se complica por el abuso simultáneo de alcohol o sustancias.

Tratamiento

Se utilizan diversos medicamentos para tratar el trastorno maníaco-depresivo. Pero incluso con un tratamiento farmacológico óptimo, muchas personas con trastorno maníaco-depresivo no logran la remisión completa de los síntomas. La psicoterapia, en combinación con medicamentos, a menudo puede proporcionar un beneficio adicional.

El litio se ha utilizado durante mucho tiempo como tratamiento de primera línea para el trastorno maníaco-depresivo. Aprobado para el tratamiento de la manía aguda en 1970 por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA), el litio ha sido un fármaco estabilizador del estado de ánimo eficaz para muchas personas con trastorno maníaco-depresivo.

Los medicamentos anticonvulsivos, en particular el valproato y la carbamazepina, se han utilizado como alternativas al litio en muchos casos. El valproato fue aprobado por la FDA para el tratamiento de la manía aguda en 1995. Se están estudiando medicamentos anticonvulsivos más nuevos, como lamotrigina y gabapentina, para determinar su eficacia como estabilizadores del estado de ánimo en el trastorno maníaco-depresivo. Algunas investigaciones sugieren que pueden ser útiles diferentes combinaciones de litio y anticonvulsivos.

Durante un episodio depresivo, las personas con trastorno maníaco-depresivo suelen requerir tratamiento con medicamentos antidepresivos. La eficacia relativa de varios medicamentos antidepresivos en este trastorno aún no ha sido determinada por estudios científicos adecuados. Por lo general, los estabilizadores del estado de ánimo de litio o anticonvulsivos se administran junto con un antidepresivo para proteger contra un cambio a la manía o los ciclos rápidos, que pueden ser provocados en algunas personas con trastorno maníaco-depresivo por medicamentos antidepresivos.

En algunos casos, los fármacos antipsicóticos atípicos más nuevos, como la clozapina o la olanzapina, pueden ayudar a aliviar los síntomas graves o refractarios del trastorno maníaco-depresivo y prevenir las recurrencias de la manía. Sin embargo, se necesitan más investigaciones para establecer la seguridad y eficacia de los antipsicóticos atípicos como tratamientos a largo plazo para el trastorno maníaco-depresivo.

Hallazgos de investigaciones recientes

Más de dos tercios de las personas con trastorno maníaco-depresivo tienen al menos un pariente cercano con la enfermedad o con depresión mayor unipolar, lo que indica que la enfermedad tiene un componente hereditario. Los estudios que buscan identificar la base genética del trastorno maníaco-depresivo indican que la susceptibilidad proviene de múltiples genes. Sin embargo, a pesar de los enormes esfuerzos de investigación, los genes específicos involucrados aún no se han identificado de manera concluyente. Los científicos continúan su búsqueda de estos genes utilizando métodos analíticos genéticos avanzados y grandes muestras de familias afectadas por la enfermedad. Los investigadores tienen la esperanza de que la identificación de genes de susceptibilidad para el trastorno maníaco-depresivo y las proteínas cerebrales que codifican permitirá desarrollar mejores tratamientos e intervenciones preventivas dirigidas al proceso de la enfermedad subyacente.

Los investigadores en genética creen que el riesgo de que una persona desarrolle un trastorno maníaco-depresivo probablemente aumenta con cada gen de susceptibilidad portado, y que heredar solo uno de los genes probablemente no sea suficiente para que aparezca el trastorno. La combinación particular de genes puede determinar varias características de la enfermedad, como la edad de aparición, el tipo de síntomas, la gravedad y la evolución. Además, se sabe que los factores ambientales juegan un papel importante en determinar si los genes se expresan y cómo se expresan.

Nuevo ensayo clínico

El Instituto Nacional de Salud Mental ha iniciado un estudio a gran escala para determinar las estrategias de tratamiento más efectivas para las personas con trastorno maníaco-depresivo. Este estudio multicéntrico comenzó en 1999. El estudio seguirá a los pacientes y documentará el resultado de su tratamiento durante 5 años.

Fuente: Instituto Nacional de Salud Mental

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