FILIAS Y PARAFILIAS – Psicóloga Gloria Martínez Ayala

¿Qué pensarías si te dijeran que tienes eufilia o que padeces de acrofilia o aclufilia?, tal vez te asustarías como si de una rara enfermedad se tratase, pero en realidad son nombres de distintas filias, a las buenas noticias, a las personas altas/alturas y a refugiarse en la oscuridad, respectivamente.

¿Qué es un filia? en el lenguaje cotidiano, se utiliza la palabra filia como sinónimo de afición, por ejemplo la filatelia (afición a coleccionar sellos), la cinefilia (al cine), la taurofilia (a las corridas de toros), también en el caso de algunos deportes como halterofilia (levantamiento de pesas) o la preferencia y simpatía que produce algún grupo étnico o país en particular, de ahí la francofilia, anglofilia, germanofilia, etc. La palabra viene del griego y significa “amar-amistad”, por tanto serían lo contrario de las fobias, mientras que las fobias denotan miedo a algo o alguien, las filias representan una atracción apasionada, un gusto exagerado, frente a distintas situaciones o personas. En la mayoría de los casos no producen ningún problema importante.stamps-1803578_640

Algunas de estas atracciones resultan raras o insólitas como:

  • Odofilia: por los viajes.
  • Albutofilia: los baños, jacuzzi, las duchas calientes y en general por el contacto con el agua.
  • Altocalcifilia: los zapatos de tacón alto como fetiche.
  • Astrafilia: por los truenos y relámpagos.
  • Belonefilia: por las agujas, por pincharse.
  • Otofilia: por las orejas .
  • Dendrofilia: atracción a frotarse contra los árboles.
  • Levofilia: atracción por los objetos que se encuentran a la izquierda del cuerpo.
  • Metalfilia: el metal y los objetos metálicos.

En el extremo de las filias, estarían las parafilias, eufemismo que designa lo que durante años se denominó peyorativamente “desviaciones sexuales”, su significado original del griego es “al margen del amor”, se caracterizan por impulsos sexuales intensos y frecuentes, fantasías o patrones del comportamiento sexual, en los que la fuente principal de placer no reside en la relación sexual como tal, sino en alguna otra actividad, objeto o situación poco habitual.

En las parafílias se mezclan áreas diferentes: la psicología de la sexualidad humana, la moral, la protección a la intimidad del individuo, la ley, el derecho a elegir, etc., aunque algunas de ellas podrían considerarse pintorescas e inocuas, otras podrían causar problemas cuando se dirigen a un objeto potencialmente peligroso o dañino para cualquiera de las personas envueltas en esa conducta, yendo de lo normal a lo patológico. En ocasiones se habla de perversión, si las conductas son depravadas o corruptas, como la pedofilia y el exhibicionismo, que son además perseguidas por la ley.

En cuanto a la prevalencia, es difícil determinar, porque en la mayoría de los casos, son conductas que se realizan en la intimidad, sin embargo el gran mercado pornográfico hace pensar en que la prevalencia puede ser elevada, en los últimos años en España se ha producido un ascenso de los delitos conocidos contra la libertad sexual.

Resulta imposible elaborar una lista exhaustiva de las parafilias, las convenciones sociales de cada época y lugar concreto han determinado qué es considerado parafilía en ese momento, ciertas prácticas sexuales, como la masturbación o el sexo oral, fueran consideradas parafilias hasta mediados del siglo XX, actualmente no se consideran parafilias, siempre que el sujeto no se limite únicamente a ellas.

Entre las más frecuentes estarían:handcuffs-964522_1280

La pedofilia: trastorno sexual que consiste en la atracción física hacía niños del mismo o distinto sexo. Junto con la violación, es posiblemente el delito sexual que produce más reacciones negativas de la sociedad en general. Es un trastorno que suele empezar en la adolescencia, por lo general tiene un curso crónico.

El sadismo: perversión sexual en el que se recibe placer cometiendo actos de crueldad contra otra persona. Las fantasías sádicas pueden darse ya en la infancia aunque generalmente aparecen en la edad adulta. Se trata de un trastorno crónico.

El masoquismo: perversión sexual del que encuentra placer en verse maltratado o humillado. Como el sadismo, ciertas fantasías pueden empezar desde la infancia, pero las actividades masoquistas suelen comenzar de adultos. De curso crónico.

El exhibicionismo: perversión consistente en mostrar en público los órganos genitales para obtener placer sexual. El exhibicionista habitualmente es tímido y poco asertivo con las mujeres, suele empezar antes de los 18 años. Es de las parafilias más frecuentes. Se considera una ofensa contra la moral pública.

Voyeurismo o escoptofilia: observación de personas en situaciones eróticas con el fin de obtener placer sexual. Su comienzo suele darse antes de los 15 años. De curso crónico.

Zoofilia o bestialismo: comportamiento de las personas consistente en tener contactos sexuales con animales. Más frecuente en zonas rurales.

Fetichismo: desviación sexual consistente en fijar alguna parte del cuerpo humano o alguna prenda relacionada con él, como objeto de la excitación y el deseo. Empieza en la adolescencia, una vez se establece tiende a cronificarse. Casi todos los fetichistas son hombres.

Necrofilia: perversión sexual de quien trata de obtener placer erótico con cadáveres.

Se han propuesto distintos modelos explicativos para las diferentes parafilias, alguno de estos modelos, considera la parafilia una forma de adicción. Hay algunos factores que pueden contribuir al desarrollo de algunas parafilias, como: dificultades relacionales (para establecer contactos con personas del sexo opuesto), dificultades en la comunicación (para expresar sentimientos de autoafirmación a través de medios más adaptativos), dificultades sexuales, sexualización de situaciones originalmente no sexuales a través de procesos de condicionamiento.

Conviene distinguir entre parafilias y las fantasías y comportamientos sexuales normales, solo serían parafilias si provocan malestar o alteraciones clínicamente significativas.

El tratamiento debería incluir un detallado análisis del historial psicosexologico del sujeto y una evaluación psicofisiológica, ello ayudará a determinar qué estrategias pueden resultar más eficaces para tratar el problema. El tratamiento podría incluir fármacos para reducir el interés sexual y métodos cognitivos-conductuales para conseguir y reforzar formas más adaptativas de obtención de gratificaciones. Antaño se utilizaban técnicas aversivas reduccionistas e incluso métodos quirúrgicos como la castración y la psicocirugía, especialmente en casos en que las parafilias habían llevado a los sujetos a la violación, actualmente son cuestionables.

No olvidemos que tener una vida sexual saludable contribuye al bienestar físico, mental y espiritual de las personas. En este aspecto tan importante de la vida, el equilibrio entre nuestros deseos y los del otro, así como el respeto hacia el prójimo, nos permitirá ser más felices y evitará mucho sufrimiento emocional.

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