¿ES LA AUTOESTIMA LA CLAVE DEL ÉXITO?

Conozco hombres sabios, de amplia cultura y formación plural con una autoestima baja, por el contrario sé de hombres y mujeres sin apenas meritos personales ni culturales con una autoestima desproporcionada, ¿De qué depende la autoestima? ¿Es necesaria para el éxito? ¿Se puede ajustar? ¿Qué podemos hacer para mejorarla?.

“Una baja o una alta autoestima pueden llevar a la pasividad o a la acción, al fracaso o al éxito”. Nathaniel Branden Antes de nada empezaremos por saber qué se entiende por autoestima, a finales del siglo XIX se consideraba a la autoestima el promedio entre los éxitos logrados y los pretendidos, es decir cuánto hemos conseguido y en cuánto hemos fallado. En los años 60, Rosenberg la definió como un sentido estable de la valoración personal, más adelante Branden la definió como la experiencia de ser competente para arreglárselas con los desafíos básicos de la vida y ser digno de la felicidad.

Podemos decir que tener una autoestima alta permitirá enfrentarse a los desafíos básicos de la vida, creerse competente, apto para los retos y tareas que se le presenten y sentirse merecedor de felicidad.

En el otro extremo, con una autoestima baja, estarían los que se sienten incapaces de tomar decisiones, hacer elecciones correctas, enfrentarse a un cambio y que sufren por su incapacidad ante esas situaciones. Las personas de baja autoestima suelen tener sentimientos de inferioridad con respecto a los demás, su círculo social se encuentra muy limitado, privándose así de posibilidades amistosas, laborales, etc.

Muy relacionadas con la autoestima estarían: el auto concepto (opinión propia), la sensación de confianza ante los desafíos (eficacia personal) y la sensación de ser merecedor de la felicidad (respeto a uno mismo).

El concepto que tenemos de nosotros mismos se verá afectado por la comparación subjetiva que hacemos con los demás. También estará influido por la valoración que otros hacen de nosotros y por nuestro historial de éxitos y fracasos en la vida.

La eficacia personal conlleva confianza en nuestra capacidad de pensar, de entender los hechos, de aprender, elegir y tomar decisiones. Confiar y creer en uno mismo, en que uno será capaz de algo, de conseguir lo que desea.

El respeto a uno mismo implica reafirmarse en la propia valía personal, es una actitud positiva ante el derecho a vivir y ser feliz, el derecho a sentirte a gusto con tus pensamientos, deseos, necesidades, proyectos…

¿De qué depende la autoestima?

Es durante la infancia, con el cariño y la aprobación adecuada de los padres, cuando se va formando el auto concepto de la persona, un exceso de cariño o sobreprotección perjudicaría al niño en el crecimiento de su autoestima, si bien lo contrario tampoco sería beneficioso. Los padres deberán dar por tanto un apoyo, reconocimiento y estímulo adecuado que permita que se sientan motivados y puedan desarrollar sus propias habilidades.

La autoestima no depende de los aspectos externos, no se basa en temas materiales, no se necesita ser más joven, más guapo, más listo, más famoso o más rico, tampoco se necesita tener más amigos para mejorar la autoestima. Muchas personas ricas, guapas, famosas e influyentes, con una situación aparentemente ideal, tienen graves problemas de autoestima. Aunque tener satisfechas nuestras necesidades básicas y contar con buenos amigos, puede hacer que nos sintamos mejor con nosotros mismos, no mejorará necesariamente nuestra autoestima.

La autoestima depende de aspectos internos de la persona, de nuestra actitud ante la vida, de la confianza que tenemos en nosotros mismos.

Es también importante distinguir entre la autoestima real, la propia, que sería la opinión que la persona tiene de sí misma y la inducida, que dependería de la valoración externa, de la consideración o apreciación que hacen otras personas sobre nosotros. Los refuerzos sociales, halagos, expresiones gestuales, reconocimiento social, etc. podrían influir positivamente en nuestra propia autoestima.

¿Cómo mejorar la autoestima?

Es necesario conocer cómo funcionamos, cuáles son nuestras fortalezas y aspectos positivos y cuáles son nuestras limitaciones. A partir de esta valoración, decidiremos qué aspectos deseamos mejorar y cuáles reforzaremos. El plan de acción para cambiar determinadas características debe ser realista y alcanzable, tenemos características que tendremos que aceptar y con las que convivir, intentando sacar partido y ver su aspecto positivo.

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Algunas claves para mejorar la autoestima:

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