Investigación de trastornos de ansiedad en el Instituto Nacional de Salud Mental

Se están llevando a cabo investigaciones sobre trastornos de ansiedad en el Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH).

Se están llevando a cabo investigaciones sobre trastornos de ansiedad en el Instituto Nacional de Salud Mental-NIMH.Más de 19 millones de estadounidenses adultos de entre 18 y 54 años tienen trastornos de ansiedad. El Instituto Nacional de Salud Mental (NIMH) apoya la investigación de las causas, el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de los trastornos de ansiedad y las enfermedades mentales. Esta investigación se realiza tanto en los laboratorios internos del Instituto como en instituciones de investigación biomédica de todo el país. Los estudios examinan los riesgos genéticos y ambientales de los principales trastornos de ansiedad, su curso, tanto solos como cuando coexisten con otras enfermedades como la enfermedad cardíaca o la depresión, y su tratamiento. Los científicos buscan descubrir la base de los trastornos de ansiedad en el cerebro y sus efectos sobre el funcionamiento y otras funciones del cerebro y otros órganos. El objetivo final es poder curar, y quizás incluso prevenir, los trastornos de ansiedad.

Tipos de trastornos de ansiedad

El término trastornos de ansiedad abarca varias condiciones clínicas:

  • trastorno de pánico, en el que sentimientos de miedo y pavor extremos golpean inesperada y repetidamente sin razón aparente, acompañados de síntomas físicos intensos
  • desorden obsesivo compulsivo (TOC), caracterizado por pensamientos y rituales intrusivos, no deseados y repetitivos realizados por un sentimiento de necesidad urgente
  • Trastorno de estrés postraumático (Trastorno de estrés postraumático), una reacción a un evento aterrador que sigue regresando en forma de recuerdos aterradores e intrusivos y provoca hipervigilancia y amortiguamiento de las emociones normales
  • fobias, incluso fobia específica un miedo a un objeto o situación y fobia social un miedo a la vergüenza extrema
  • trastorno de ansiedad generalizada (TAG), Preocupación y tensión exageradas por los eventos y decisiones cotidianos.

Progreso de la investigación

La investigación del NIMH ha dado lugar a avances en la comprensión de las causas de estos trastornos y cómo tratarlos. Hoy en día, la mayoría de las personas con trastorno de pánico y TOC mejoran significativamente en semanas o meses después de recibir el tratamiento adecuado. Lo mismo ocurre con las personas con fobias. Y muchas personas con PTSD y trastorno de ansiedad generalizada también mejoran sustancialmente con el tratamiento.

A medida que continúa la búsqueda de mejores tratamientos, el NIMH aprovecha las herramientas científicas más sofisticadas disponibles para determinar las causas de los trastornos de ansiedad. Al igual que la enfermedad cardíaca y la diabetes, estos trastornos cerebrales son complejos y probablemente son el resultado de la interacción de factores genéticos, conductuales, de desarrollo y de otro tipo. Los científicos de varias disciplinas están tratando de identificar los factores de riesgo que hacen que ciertas personas sean propensas a estas afecciones.

Estudios del cerebro y los trastornos de ansiedad

Los estudios en animales y humanos se han centrado en identificar las áreas y circuitos específicos del cerebro involucrados en la ansiedad y el miedo, que subyacen a los trastornos de ansiedad. El miedo, una emoción que evolucionó para hacer frente al peligro, provoca una respuesta protectora rápida y automática que se produce sin la necesidad de un pensamiento consciente. Se ha descubierto que la respuesta al miedo del cuerpo está coordinada por una pequeña estructura en el interior del cerebro, llamada amígdala.

Los neurocientíficos han demostrado que cuando se enfrentan a un peligro, los sentidos del cuerpo lanzan dos conjuntos de señales a diferentes partes del cerebro. Un conjunto de señales, que toma una ruta más indirecta, transmite información a la corteza cerebral, la parte cognitiva del cerebro que explica en detalle el objeto o situación amenazante, como un gran automóvil negro que se dirige hacia usted al cruzar la calle. El otro conjunto de señales se dispara directamente a la amígdala, que pone en movimiento la respuesta al miedo, preparando al cuerpo para una acción rápida antes de que la parte cognitiva del cerebro comprenda qué es lo que está mal. El corazón comienza a latir con fuerza y ​​desvía la sangre del sistema digestivo a los músculos para una acción rápida. Las hormonas del estrés y la glucosa inundan el torrente sanguíneo para proporcionar la energía para luchar o huir. El sistema inmunológico y la respuesta al dolor se suprimen para prevenir la hinchazón y el malestar, que podrían interferir con un escape rápido. Y, como medida preventiva para enfrentamientos similares en el futuro, la respuesta de miedo aprendida está grabada en la amígdala.

¿Cómo se convierte esta respuesta de miedo aprendida en un trastorno de ansiedad?

Una o más experiencias de miedo pueden hacer que una persona responda excesivamente a situaciones en las que la mayoría de las personas no experimentarían miedo, como en el supermercado, o solo nerviosismo moderado, como dar un discurso. En los trastornos de ansiedad, la memoria profundamente grabada puede resultar en hipervigilancia, lo que dificulta concentrarse en otras cosas y genera sentimientos de ansiedad en muchas situaciones. En las personas que han sobrevivido a un trauma abrumador y han desarrollado un trastorno de estrés postraumático, por ejemplo, incluso los recordatorios leves del trauma pueden iniciar la respuesta de miedo. Las personas con fobia específica o social a menudo evitan por completo su situación temida. En el trastorno de pánico, la preocupación crónica por tener otro ataque puede provocar afecciones relacionadas con el estrés, como problemas cardíacos y síndrome del intestino irritable. En las personas con trastorno de ansiedad generalizada, la ansiedad crónica puede evitar que se concentren incluso en las tareas más simples. La amígdala, aunque relativamente pequeña, es una estructura muy complicada, y una investigación reciente con animales sugiere que diferentes trastornos de ansiedad pueden estar asociados con la activación en diferentes partes de la amígdala.

Los hallazgos cerebrales señalan el camino hacia nuevos enfoques

Los hallazgos de la amígdala pueden tener implicaciones importantes para el tratamiento de personas que padecen trastornos de ansiedad. Si, como sugieren los estudios, los recuerdos almacenados en la amígdala son relativamente indelebles, uno de los objetivos de la investigación es desarrollar terapias para los trastornos de ansiedad que aumenten el control cognitivo sobre la amígdala para interrumpir la respuesta de «actuar ahora, pensar después».


Ensayos clínicos de nuevos tratamientos

Los estudios de tratamiento del trastorno de ansiedad se han diseñado para que las terapias farmacológicas y cognitivas o conductuales puedan probarse cara a cara. En un ensayo clínico, dos centros separados están examinando qué tan bien funcionan las terapias farmacológicas y conductuales por separado y juntas en el tratamiento del TOC. Los datos recopilados de este estudio deberían ayudar a los científicos a determinar si uno de los tratamientos funciona mejor que el otro para disminuir las obsesiones y compulsiones.

Además, la comparación directa del tratamiento combinado con el medicamento proporcionará información muy necesaria sobre si se puede reducir la alta tasa de recaída asociada con la interrupción del medicamento. La comparación también debería ayudar a determinar si el medicamento puede mejorar el cumplimiento del tratamiento conductual.

Muchos de los medicamentos actuales para los trastornos de ansiedad afectan al neurotransmisor serotonina. Nuevos enfoques de tratamiento están examinando medicamentos que afectan a otros neurotransmisores y sustancias químicas cerebrales como GABA, ácido gamma-aminobutírico y Sustancia P. Una nueva herramienta de investigación, la espectroscopia de resonancia magnética, ayudará a los científicos a medir los niveles cerebrales de GABA y otras sustancias.

Los investigadores también están buscando combinaciones de medicamentos que puedan tener un efecto sinérgico en el trastorno de pánico; por ejemplo, se están realizando estudios para determinar si un medicamento antidepresivo que afecta la serotonina funciona mejor cuando se usa con el nuevo medicamento contra la ansiedad buspirona.

El papel de los factores cognitivos

Los factores cognitivos juegan un papel importante en la aparición de los trastornos de ansiedad. Las personas en riesgo de padecer estos trastornos tienden a responder demasiado a los estímulos potencialmente amenazantes. Se están realizando estudios para analizar cómo procesan la información las personas con trastornos de ansiedad. El objetivo es ver qué capacidades cognitivas se ven afectadas por la ansiedad y cuáles son libres de manejar otra información. Los datos recopilados de los estudios deberían ayudar a los investigadores a determinar más sobre la patología cerebral asociada con los trastornos de ansiedad.

El estrés en la vida temprana puede desempeñar un papel

En los animales, los investigadores financiados por el NIMH están estudiando cómo el estrés, especialmente cuando ocurre en los primeros años de vida, afecta la forma en que se manejan los eventos adversos más adelante en la vida. Los cachorros de rata que están sujetos al estrés de estar separados de sus madres durante varios minutos al principio de la vida tienen, meses después, una reacción de sobresalto mucho mayor a un evento estresante que los cachorros que nunca fueron separados. Esta línea de investigación puede ayudar a los científicos a aprender cómo los genes y la experiencia afectan a las personas vulnerables y resistentes a los trastornos de ansiedad.

Trastornos de ansiedad y hormonas

Otra área de investigación ha llevado al descubrimiento de que los trastornos de ansiedad están asociados con niveles anormales de ciertas hormonas. Las personas con TEPT, por ejemplo, tienden a tener niveles bajos de cortisol, la hormona del estrés, pero tienen una sobreabundancia de epinefrina y norepinefrina, lo que podría ser la razón por la que continúan sintiéndose ansiosos después del trauma. Además, tienden a tener niveles más altos de lo habitual de factor de liberación de corticotropina (CRF), que activa la respuesta al estrés y puede explicar por qué las personas con TEPT se asustan tan fácilmente. Los científicos están investigando formas de corregir los desequilibrios hormonales y controlar los síntomas.

La importancia de las herramientas de imágenes

Es posible que los científicos estén más cerca que nunca de crear terapias dirigidas específicamente. Los estudios del NIMH utilizan herramientas de imágenes para permitir a los investigadores escudriñar el cerebro vivo y observar cómo funcionan la amígdala, la corteza y otras áreas del cerebro. Pueden identificar la actividad anormal cuando una persona tiene un trastorno de ansiedad y determinar si los medicamentos o las terapias cognitivas y conductuales ayudan a corregirlo.

Estudios recientes del cerebro utilizando imágenes de resonancia magnética mostraron que las personas con TOC tenían significativamente menos materia blanca que los sujetos de control, lo que sugiere una anomalía cerebral ampliamente distribuida en el TOC.

Los estudios de imágenes también están analizando cómo la estructura del cerebro puede estar relacionada con el PTSD. Una parte del cerebro involucrada en las emociones, llamada hipocampo, tiende a ser más pequeña en algunas personas con TEPT. Los investigadores financiados por el NIMH están tratando de descifrar si eso es el resultado de respuestas de estrés extremo relacionadas con el trauma o si las personas que ya tienen un hipocampo más pequeño son más propensas a sufrir TEPT.

Investigación y genética de la ansiedad del NIMH

La evidencia de la investigación apunta a la genética como un factor en el origen de los trastornos de ansiedad. Los científicos han descubierto recientemente un gen que influye en el miedo en los ratones. Y los estudios de gemelos apoyados por el NIMH han descubierto que los genes desempeñan un papel en el trastorno de pánico y la fobia social. Aunque los genes ayudan a determinar si alguien desarrollará un trastorno de ansiedad, la herencia por sí sola no puede explicar qué sale mal. La experiencia también juega un papel. En el trastorno de estrés postraumático, por ejemplo, el trauma es la experiencia que desencadena el trastorno de ansiedad; Los factores genéticos pueden ayudar a explicar por qué solo ciertos individuos expuestos a eventos traumáticos similares desarrollan un PTSD en toda regla. Los investigadores se están concentrando en el grado de influencia que la genética y la experiencia ejercen en cada una de las informaciones sobre los trastornos de ansiedad que esperan que proporcione pistas para la prevención y el tratamiento.

Algunos casos de TOC relacionados con una infección anterior

Los estudios del NIMH sobre el trastorno obsesivo compulsivo en jóvenes han demostrado que la experiencia de tener una infección bacteriana estreptocócica puede conducir al desarrollo de obsesiones y compulsiones paralizantes. Parece que una vulnerabilidad genética, junto con la fiebre reumática, se asocia con algunos casos de TOC. La evidencia preliminar indica que un tratamiento especial para la infección mejora o cura el TOC.

El amplio programa de investigación del NIMH

Además de estudiar los trastornos de ansiedad, el NIMH apoya y lleva a cabo un programa multidisciplinario de investigación científica de base amplia dirigido a mejorar el diagnóstico, la prevención y el tratamiento de otros trastornos mentales. Estas afecciones incluyen trastorno bipolar, depresión clínica y esquizofrenia.

Cada vez más, el público y los profesionales de la salud reconocen estos trastornos como enfermedades cerebrales reales y tratables. Aún así, se necesita más investigación para examinar con mayor profundidad las relaciones entre factores genéticos, conductuales, de desarrollo, sociales y otros para encontrar las causas de estas enfermedades. El NIMH satisface esta necesidad a través de una serie de iniciativas de investigación:

  • Iniciativa de Genética Humana del NIMH
    Este proyecto ha compilado el registro más grande del mundo de familias afectadas por esquizofrenia, trastorno bipolar y enfermedad de Alzheimer. Los científicos pueden examinar el material genético de estos miembros de la familia con el objetivo de identificar los genes implicados en las enfermedades.
  • Proyecto Cerebro Humano
    Este esfuerzo de múltiples agencias está utilizando tecnologías informáticas de vanguardia para organizar la inmensa cantidad de datos que se generan a través de la neurociencia y disciplinas relacionadas, y hacer que esta información sea fácilmente accesible para el estudio simultáneo de los investigadores interesados.
  • Iniciativa de investigación preventiva
    Los esfuerzos de prevención buscan comprender el desarrollo y la expresión de las enfermedades mentales a lo largo de la vida, de modo que se puedan encontrar y aplicar las intervenciones adecuadas en múltiples puntos durante el curso de la enfermedad. Los avances recientes en las ciencias biomédicas, conductuales y cognitivas han llevado al NIMH a formular un nuevo plan que une estas ciencias con los esfuerzos de prevención.

Si bien la definición de prevención se ampliará, los objetivos de la investigación serán más precisos y específicos.

Fuente: NIMH, diciembre de 2000

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